La gastronomía arequipeña es reconocida a nivel mundial por su sabor y rica historia. Cuenta con una variedad de platillos que han pasado de generación en generación, como el rocoto relleno, el adobo, el cuy chactado y el solterito de queso, los cuales forman parte de la identidad cultural de la Ciudad Blanca.
La riqueza de estos manjares conquista a numerosos comensales; sin embargo, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones para cuidar la salud sin renunciar a su esencia tradicional.
De acuerdo con la nutricionista Ruth Gonzales, la picantería arequipeña es saludable porque ofrece una amplia variedad de proteínas en sus potajes, como carne de res, cuy o cerdo, y varios de ellos incluyen verduras o sarsas. No obstante, recordó que el comensal debe saber cómo balancear su consumo.

¿Cómo disfrutar la gastronomía arequipeña sin descuidar la salud?
La licenciada en nutrición y dietética explicó que los arequipeños deben tener en cuenta la importancia de equilibrar el plato a degustar. Lo básico es priorizar un mayor contenido de verduras o una ensalada y evitar los excesos.
“Probablemente agregarle un poco más de fibra, como una ensalada en las preparaciones para que ya esté completamente balanceado. Ahora, si ya sé que voy a comer mucho en el almuerzo o la cena, entonces como ligero en las comidas previas y también en las comidas posteriores, con una pequeña reducción en las cantidades para evitar sobrepeso y obesidad”, resaltó.
Ejemplos prácticos:
Otro consejo clave es evitar la ingesta de bebidas alcohólicas cuando se consumen estos generosos platillos. Se puede optar por agua o bebidas naturales como chicha morada o chicha de huiñapo (con moderación). Además, se recomienda evitar el uso de antiácidos. “La mayoría de personas los consumen para evitar indigestiones, pero antes de llegar a ese punto sería mejor controlar la cantidad”, argumentó.

La nutricionista también aconseja incorporar actividad física diaria para equilibrar la ingesta calórica y mantener un cuerpo sano.
“No comer demasiado porque el cuerpo no necesita tanta energía. Y si comemos más de lo que necesitamos, vamos a almacenar ese exceso de energía como grasa y esto puede empeorar la salud. Si hacemos bastante actividad física, vamos a tener un gasto mayor y ahí podemos permitirnos comer un poco más. Pero si estamos sentados todo el día y casi no nos movemos, entonces nuestro cuerpo necesita muy poca energía”, detalló.